Fecundidad en México: por qué cada vez más mujeres tienen menos hijos
Durante décadas, formar una familia en México parecía seguir un guion bastante definido: crecer, estudiar, trabajar, casarse y tener hijos. Ese guion ya no representa la vida de muchas personas.
Hoy las prioridades son distintas. La educación ocupa más años, las trayectorias profesionales se transformaron, la independencia económica llega más tarde y muchas mujeres y parejas prefieren esperar antes de buscar un bebé.
Hay un dato que resume buena parte de esa transformación: México está teniendo menos hijos. Detrás de cada punto porcentual hay decisiones personales, cambios sociales y una pregunta que aparece cada vez con más frecuencia: ¿qué pasa si quiero tener hijos, pero todavía no es el momento?
De 1.9 a 1.2 hijos por mujer en cinco años
La Encuesta Intercensal 2025 del INEGI puso números a algo que ya se intuía. La tasa global de fecundidad pasó de 1.9 hijos por mujer en 2019 a 1.2 en 2024, una caída de casi 37 % en apenas cinco años.
Con esa cifra, México queda bastante por debajo del nivel de 2.1 hijos por mujer que se considera la tasa de reemplazo generacional, es decir, la necesaria para que una población se mantenga estable sin migración.
El descenso no es parejo en todo el país:
- Ciudad de México registra la tasa más baja, con 0.8 hijos por mujer
- Chiapas encabeza la lista con 1.8, seguida de Guerrero con 1.6
- Durango y Zacatecas llegan a 1.5
- Las 32 entidades están por debajo de dos hijos por mujer
Hay otro corte que dice mucho: las mujeres sin escolaridad promedian 4.9 hijos, mientras que quienes cursaron educación media superior o superior promedian 1.2. La diferencia no habla de deseo, habla de contexto.
Tener menos hijos no significa no quererlos
Detrás de estos números hay algo más interesante que una estadística: la manera en que las personas imaginan su familia también cambió.
Tener menos hijos, tenerlos más adelante o esperar a contar con mejores condiciones personales y económicas forma parte de una transformación social amplia. Y ahí aparece una distinción que conviene nombrar: una cosa es cuándo una persona quiere formar una familia, y otra es cuándo su biología puede acompañar ese plan.
La maternidad puede posponerse por muchas razones. La fertilidad femenina, en cambio, cambia con la edad y no funciona como un calendario que se detiene y se reinicia cuando la vida por fin parece lista.

La medicina reproductiva no decide por nadie cuándo formar una familia. Su papel es ofrecer información y alternativas para que esa decisión se tome conociendo la propia biología.
Qué puedes saber hoy sobre tu fertilidad
Cuando la conversación se adelanta, deja de tratarse solo de tratamientos ante una dificultad y pasa a ser preventiva. Una evaluación de fertilidad puede incluir marcadores como:
- Hormona antimülleriana (AMH), relacionada con la reserva ovárica
- Hormona foliculoestimulante (FSH), que aporta información sobre el funcionamiento del ovario
- Conteo de folículos antrales (AFC), que se observa por ultrasonido
Un especialista los interpreta en conjunto, nunca de forma aislada, y con eso se obtiene una fotografía del momento reproductivo actual.
Conviene decirlo con claridad: ningún estudio predice el futuro de la fertilidad con certeza. La reserva ovárica informa sobre la cantidad de óvulos disponibles, mientras que la edad sigue siendo uno de los factores más determinantes de su calidad.
Preservar hoy para decidir mañana
La preservación de óvulos es una de las herramientas que la medicina reproductiva desarrolló para acompañar este cambio. El procedimiento consiste en estimular los ovarios para obtener varios óvulos, recuperar los maduros mediante una punción y vitrificarlos para conservarlos.
Ahora bien, preservar la fertilidad no equivale a comprar tiempo ilimitado. Funciona como una herramienta que amplía las opciones reproductivas en determinadas circunstancias, y conviene entenderla con expectativas realistas.
Congelar óvulos tampoco garantiza un nacimiento futuro. Influyen el número de óvulos obtenidos, la edad al momento de la vitrificación, su madurez, la supervivencia tras la descongelación y otros factores. En general, los óvulos obtenidos a edades más tempranas tienen mayores probabilidades de presentar características cromosómicas favorables.
Por eso, si estás considerando preservar, hablar con un especialista de forma anticipada ayuda a entender qué significa hacerlo en tu caso, no en el promedio.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la tasa global de fecundidad?
Es el número promedio de hijos que tendría una mujer a lo largo de su vida reproductiva si se mantuvieran las condiciones actuales. En México pasó de 1.9 en 2019 a 1.2 en 2024, según la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI.
¿Por qué 2.1 es el número de referencia?
Porque es la tasa de reemplazo generacional: la cantidad de hijos por mujer necesaria para que una población se mantenga estable en el tiempo sin considerar la migración.
¿A qué edad conviene evaluar mi fertilidad?
No hay una edad única. Si estás posponiendo la maternidad o tienes dudas sobre tu reserva ovárica, una evaluación temprana da información para decidir con tiempo, en vez de descubrirla cuando ya hay prisa.
¿Congelar óvulos asegura que voy a tener un bebé?
No. Amplía tus opciones, pero el resultado depende de varios factores: cuántos óvulos se obtuvieron, tu edad al vitrificarlos, su madurez y cómo sobreviven a la descongelación.
¿Preservar óvulos sirve si ya pasé de los 38?
Puede servir, aunque las probabilidades cambian con la edad. Lo que corresponde es una valoración individual: los marcadores de reserva ovárica y tu historia clínica dicen bastante más que el número de años.
Decidir con información, no con prisa
México está cambiando. Las familias son distintas, los proyectos de vida también, y la maternidad ya no ocurre en el mismo momento que hace algunas décadas.
Mientras cambian las decisiones, la biología conserva sus propios tiempos. Ahí es donde una conversación a tiempo hace la diferencia.
En Ingenes acompañamos cada historia desde esa lógica: entender primero, evaluar después y explorar las opciones que tienen sentido para cada persona. Puedes empezar por una Primera Consulta, donde se revisan factores como la reserva ovárica y se plantean las alternativas que correspondan a tu caso.
Quizá el verdadero cambio no está en que México tenga menos hijos, sino en que hoy muchas personas pueden tomar decisiones reproductivas más informadas y más acordes con su propia historia.
Fuentes consultadas
- INEGI. Encuesta Intercensal 2025. inegi.org.mx
- El Universal. Un México de mayor edad y menos hijos: el INEGI reporta caída de la fecundidad a 1.2 por mujer, septiembre de 2026. eluniversal.com.mx
- Milenio. Fecundidad en México cae a 1.2 hijos por mujer, septiembre de 2026. milenio.com
- El Informador. Tasa de natalidad en México va a la baja, septiembre de 2026. informador.mx