De la regeneración de tejidos a la inteligencia artificial y el análisis genético, la medicina reproductiva está dejando atrás los tratamientos de talla única para abrir paso a estrategias cada vez más precisas.

Te contamos cuáles son las nuevas tendencias y qué significan para quienes buscan un embarazo.

Regenerar para recuperar: el nuevo capítulo de la medicina reproductiva

Durante mucho tiempo, hablar de medicina reproductiva era hablar principalmente de hormonas, estimulación ovárica y Fertilización In Vitro (FIV). La ciencia está cambiando la conversación. Hoy, cuando un tratamiento no funciona, la pregunta empieza a ser mucho más profunda: ¿qué está pasando realmente en el organismo y qué puede hacerse para modificar ese escenario?

Esta nueva mirada ha impulsado el desarrollo de la medicina regenerativa, un campo que busca aprovechar los mecanismos naturales de reparación de los tejidos y explorar nuevas formas de recuperar su función.

En reproducción asistida, uno de los principales focos de investigación ha sido el endometrio. Condiciones como el síndrome de Asherman, las adherencias intrauterinas o un endometrio delgado o refractario pueden dificultar la implantación y convertirse en un reto para los tratamientos de fertilidad. Por eso, investigadores de todo el mundo estudian estrategias que incluyen células madre, factores de crecimiento, plasma rico en plaquetas, biomateriales y otras herramientas de bioingeniería.

La idea resulta especialmente interesante: en lugar de limitarse a trabajar alrededor de un tejido que presenta dificultades, la medicina regenerativa busca estudiar si es posible ayudarlo a recuperar características funcionales.

Aquí es importante separar la innovación de las promesas exageradas. Muchas de estas tecnologías continúan en investigación y la evidencia disponible varía según el tratamiento, el diagnóstico y la población estudiada. Revisiones recientes señalan que todavía existen preguntas importantes sobre protocolos, selección de pacientes, seguridad y resultados clínicos a largo plazo.

Esto significa que conviene entender la medicina regenerativa como una nueva herramienta dentro de una medicina cada vez más especializada, y no como una respuesta universal. Y ahí comienza el verdadero cambio.

Un tratamiento para cada historia: la medicina reproductiva se vuelve personalizada

No existen dos historias de fertilidad exactamente iguales. Una mujer con baja reserva ovárica no enfrenta necesariamente el mismo reto que otra con endometriosis. Una persona con varios ciclos de FIV fallidos puede necesitar una investigación completamente diferente a la de quien apenas comienza su búsqueda. Y una pareja con un factor masculino importante puede requerir estrategias distintas a las de una paciente con alteraciones uterinas.

Durante años, el reto consistió en encontrar el tratamiento adecuado dentro de un catálogo de opciones. Ahora, el objetivo es avanzar hacia algo más preciso: construir el tratamiento a partir de la historia biológica de cada paciente.

La medicina reproductiva personalizada combina información clínica, hormonal, anatómica, genética y metabólica para comprender mejor qué factores pueden estar influyendo en cada caso. Esto puede incluir desde la evaluación de la reserva ovárica y la calidad espermática hasta el estudio del útero, los antecedentes médicos, los tratamientos anteriores y, cuando está indicado, pruebas genéticas o metabólicas.

En otras palabras, la pregunta está cambiando. Además de ¿qué tratamiento hacemos?, ahora importa ¿qué necesita este caso y por qué?

Este cambio de enfoque puede ser especialmente relevante cuando hay antecedentes de múltiples tratamientos sin éxito. Repetir exactamente el mismo camino no necesariamente responde a la razón por la que el resultado anterior no ocurrió. Por eso, tecnologías como la medicina regenerativa, la genética reproductiva y las herramientas digitales comienzan a integrarse dentro de estrategias más amplias.

En Ingenes, esta visión forma parte de TripleMed®, un modelo que integra Medicina Reproductiva, Medicina Regenerativa y Genética, y Medicina Metabólica para construir protocolos personalizados a partir de la historia y los estudios de cada paciente.

En este contexto, la innovación va más allá de tener más tecnología: consiste en saber cuándo utilizarla, para quién y con qué objetivo.

La IA llega al laboratorio: cuando los datos empiezan a cambiar la FIV

Si hay una tecnología que está transformando prácticamente todos los campos de la medicina, es la inteligencia artificial. El laboratorio de reproducción asistida no es la excepción.

Durante una FIV, los embriólogos observan el desarrollo de los embriones y utilizan diferentes características para valorar cuáles podrían tener mejores posibilidades de continuar su desarrollo. Tradicionalmente, esta evaluación ha dependido en gran medida de la observación morfológica.

Especialista observa una placa de cultivo bajo el microscopio en un laboratorio de FIV

La evaluación de los embriones en el laboratorio sigue en manos del equipo de embriología.

La inteligencia artificial propone una nueva posibilidad: analizar enormes cantidades de información que serían difíciles de integrar de manera simultánea para una persona. Imágenes de embriones, datos de desarrollo, morfología, parámetros de cultivo y determinados datos clínicos pueden convertirse en información para entrenar algoritmos capaces de identificar patrones.

Diversas investigaciones han encontrado resultados prometedores para la IA aplicada a la selección y evaluación embrionaria. Una revisión sistemática reciente, por ejemplo, encontró que los modelos de IA muestran potencial para predecir determinados resultados de los tratamientos, aunque también señaló la necesidad de validar estos sistemas en poblaciones más amplias y diversas.

Hay un punto importante: la IA no está aquí para reemplazar al embriólogo. La propia American Society for Reproductive Medicine (ASRM) señala que la implementación de la IA en los laboratorios de FIV todavía se encuentra en una etapa temprana y que deben demostrarse beneficios en calidad, seguridad y resultados clínicos antes de generalizar su uso.

Por eso, quizá la forma más interesante de imaginar esta tecnología sea como una herramienta capaz de ayudar al equipo médico a convertir grandes volúmenes de datos en información útil para tomar decisiones, más que como “una máquina que elige el mejor embrión”.

La diferencia parece pequeña, pero cambia mucho. Cuando la tecnología puede observar patrones que el ojo humano no detecta fácilmente, el laboratorio deja de ser únicamente un espacio donde se observa lo que ocurre.

El ADN toma protagonismo: la nueva era de la genética reproductiva

Hay otra revolución ocurriendo a una escala todavía más pequeña, tan pequeña que sucede dentro de nuestras células: el ADN. La genética reproductiva ha evolucionado de manera importante gracias a tecnologías capaces de analizar el material genético de los embriones y detectar determinadas alteraciones antes de su transferencia.

El diagnóstico genético preimplantacional puede utilizarse con distintos objetivos. Por ejemplo, el PGT-M busca identificar determinadas enfermedades causadas por alteraciones en un solo gen, mientras que el PGT-A analiza alteraciones en el número de cromosomas.

Estas herramientas pueden aportar información relevante en casos seleccionados, pero tampoco significan que todos los embriones deban someterse automáticamente a pruebas genéticas. De hecho, la ASRM señala que el valor del PGT-A como prueba universal para todas las personas que realizan FIV no está demostrado y que la decisión debe considerar el contexto clínico y las limitaciones de la tecnología.

También existen límites importantes que deben explicarse antes de realizar una prueba. Por ejemplo, el resultado de una biopsia del trofoectodermo no necesariamente representa cada célula del embrión, debido a fenómenos como el mosaicismo. Además, pueden presentarse resultados sin diagnóstico, falsos positivos o falsos negativos.

Por eso, la genética reproductiva implica mucho más que “leer el ADN y elegir”: consiste en obtener información genética, interpretarla correctamente y entender qué significa dentro de una historia clínica concreta.

Esta distinción será cada vez más importante. A medida que las tecnologías genéticas se vuelven más sofisticadas, también aumenta la necesidad de contar con especialistas capaces de traducir esos resultados en decisiones médicas comprensibles. La genética, la embriología y la reproducción asistida empiezan así a hablar el mismo idioma.

Preguntas frecuentes

¿La medicina regenerativa ya se usa en tratamientos de fertilidad?

Sí, en casos seleccionados y con evidencia que todavía está en desarrollo. Muchas de estas tecnologías continúan en investigación y sus resultados varían según el tratamiento, el diagnóstico y la población estudiada. En Ingenes, la medicina regenerativa forma parte del modelo TripleMed®, y su indicación se define a partir de la historia y los estudios de cada paciente.

¿La inteligencia artificial decide qué embrión se transfiere?

No. La IA funciona como una herramienta de apoyo para el equipo de embriología, que analiza grandes volúmenes de datos para identificar patrones. La ASRM considera que su implementación en los laboratorios de FIV está en una etapa temprana y que deben demostrarse sus beneficios antes de generalizar su uso.

¿Todas las personas que hacen una FIV necesitan PGT-A?

No necesariamente. Según la ASRM, el valor del PGT-A como prueba universal para todas las personas que realizan FIV no está demostrado. La indicación depende de tu contexto clínico y debe explicarse junto con las limitaciones de la prueba.

¿Qué es el mosaicismo embrionario?

Se habla de mosaicismo cuando no todas las células de un embrión tienen la misma composición cromosómica. Por eso, la biopsia de unas cuantas células del trofoectodermo no necesariamente representa al embrión completo, y es uno de los límites que debe explicarse antes de una prueba genética.

Protocolos diseñados alrededor de cada paciente

La medicina reproductiva está viviendo un cambio de paradigma. Las respuestas no son iguales para todas las personas y, precisamente por eso, el futuro de la medicina reproductiva apunta cada vez más hacia protocolos diseñados alrededor del paciente, no alrededor de un tratamiento estándar.

En Ingenes, esta evolución se refleja en un modelo que integra reproducción asistida, genética y medicina regenerativa dentro de TripleMed®, para que cada historia sea estudiada desde diferentes ángulos antes de definir el camino a seguir.

Porque quizá el siguiente gran capítulo de la fertilidad consista en aprender a entender mejor qué necesita cada historia, en lugar de buscar un tratamiento que funcione para todos.

Fuentes consultadas

  • American Society for Reproductive Medicine. Artificial intelligence in the in vitro fertilization laboratory: a committee opinion. asrm.org
  • American Society for Reproductive Medicine. The use of preimplantation genetic testing for aneuploidy: a committee opinion (2024). asrm.org
  • Human Reproduction Open. Embryo selection through artificial intelligence versus embryologists: a systematic review (2023). ncbi.nlm.nih.gov
  • Frontiers in Cell and Developmental Biology. Regenerative therapies for refractory thin endometrium in in vitro fertilization (2025). ncbi.nlm.nih.gov