Durante años, hablar de fertilidad significaba hablar de ovarios, útero, trompas y espermatozoides. La investigación de la última década mostró que la salud reproductiva depende de bastante más que los órganos directamente involucrados.

Hoy sabemos que el metabolismo, el sistema inmunológico, el equilibrio hormonal e incluso la salud intestinal influyen en cómo funciona el organismo. En ese contexto apareció un tema que despertó mucho interés: la microbiota.

Es un campo todavía en construcción, y conviene decirlo desde el principio. Aun así, la evidencia disponible ya permite entender algunas conexiones que valen la pena.

Qué es la microbiota

La microbiota es el conjunto de millones de microorganismos, sobre todo bacterias, que viven de forma natural en el intestino, la piel, la boca y el aparato reproductor.

Lejos de ser un problema, muchas de esas bacterias cumplen funciones esenciales:

  • Participan en la digestión de los alimentos
  • Favorecen la absorción de nutrientes
  • Contribuyen al funcionamiento del sistema inmunológico
  • Ayudan a producir determinadas vitaminas
  • Mantienen el equilibrio de varios procesos metabólicos

La mayor concentración está en el intestino, de ahí que se hable de microbiota intestinal.

Cuando el equilibrio entre especies bacterianas es adecuado, el organismo funciona de manera más eficiente. Cuando ese equilibrio se rompe, un fenómeno llamado disbiosis, aparecen cambios que alcanzan a distintos sistemas del cuerpo.

Qué tiene que ver el intestino con la fertilidad

El intestino y el aparato reproductor parecen mundos separados. Los conecta que ambos mantienen comunicación constante con el resto del organismo.

La microbiota participa en procesos de:

  • Regulación del sistema inmunológico
  • Metabolismo
  • Inflamación
  • Producción y metabolismo de algunas hormonas

Todos ellos tienen peso en la salud reproductiva. La evidencia actual sugiere que un desequilibrio en la microbiota podría asociarse con alteraciones metabólicas, inflamatorias y hormonales que, de forma indirecta, influyen en la fertilidad.

Con la precisión por delante: esto no convierte a la microbiota en causa de infertilidad. La ubica dentro del conjunto de factores que ayudan a entender el funcionamiento integral del organismo.

El estroboloma: la parte más estudiada

Lo más investigado de esta relación es cómo la microbiota intestinal participa en el metabolismo de los estrógenos.

Existe un grupo de genes bacterianos, al que los investigadores llaman estroboloma, que interviene en cómo el organismo procesa estas hormonas. Ciertas bacterias intestinales pueden hacer que parte de los estrógenos se reabsorban en lugar de eliminarse.

Cuando el equilibrio bacteriano es adecuado, ese mecanismo funciona de forma más ordenada. Cuando se altera, algunos de esos procesos cambian. Los investigadores siguen estudiando cómo esos cambios se relacionan con distintas condiciones ginecológicas y reproductivas, entre ellas la endometriosis.

Sistema inmunológico, inflamación y fertilidad

Alrededor del 70 % de las células del sistema inmunológico está en relación con el intestino. Eso convierte a la microbiota en pieza clave de la comunicación entre las bacterias beneficiosas y las defensas del cuerpo.

Con un equilibrio adecuado, el sistema inmunológico responde de forma más controlada. Varios estudios observaron que la disbiosis puede favorecer estados inflamatorios de bajo grado que afectan distintas funciones.

La inflamación crónica es hoy uno de los temas más investigados en medicina metabólica y reproductiva, justamente por su posible participación en procesos relacionados con la fertilidad.

La salud metabólica entra en la ecuación

La medicina reproductiva viene demostrando que la fertilidad se relaciona estrechamente con el metabolismo. Condiciones como la resistencia a la insulina, el sobrepeso, el síndrome metabólico o las alteraciones en el metabolismo de la glucosa también se asocian con modificaciones en la microbiota intestinal.

Por eso muchos especialistas consideran que entender el estado metabólico permite una evaluación bastante más completa de la salud reproductiva.

Si quieres profundizar en ese vínculo, aquí lo desarrollamos: Resistencia a la insulina y fertilidad: el vínculo metabólico que muchas parejas desconocen.

Ilustración didáctica sobre la concepción

La salud reproductiva depende de sistemas que se comunican entre sí

¿También influye en la fertilidad masculina?

Sí. Aunque las primeras investigaciones se enfocaron en la salud femenina, hoy también se estudia cómo la microbiota se relaciona con la fertilidad masculina.

Algunos estudios exploraron su posible vínculo con la calidad espermática, la movilidad de los espermatozoides, los procesos inflamatorios y el estrés oxidativo. Todavía hace falta más investigación, pero el hallazgo refuerza algo que ya venía consolidándose: la fertilidad masculina también se entiende mejor desde una mirada integral.

Sobre esto escribimos hace poco: Fertilidad masculina en 2026: por qué aumentan las alteraciones espermáticas.

¿Y la microbiota vaginal?

Además de la intestinal, existe una microbiota vaginal, formada por microorganismos que ayudan a mantener el equilibrio natural del aparato reproductor femenino.

Distintos estudios mostraron que ciertas bacterias beneficiosas contribuyen a un ambiente saludable. La investigación sigue explorando qué papel juega en las distintas etapas de la reproducción. Quedan muchas preguntas abiertas, y es otro ejemplo de cómo la salud reproductiva depende de factores interconectados.

Hábitos que favorecen una microbiota equilibrada

No hay fórmula única. Estos hábitos sí contribuyen al bienestar general:

Alimentación variada. Frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y alimentos ricos en fibra aportan los nutrientes que favorecen la diversidad bacteriana. Lo desarrollamos aquí: Alimentación y fertilidad: lo que sí impacta y lo que es solo un mito.

Dormir lo suficiente. El descanso participa en procesos metabólicos e inmunológicos que influyen en el equilibrio intestinal.

Moverte con regularidad. El ejercicio moderado se relaciona con beneficios metabólicos y con el bienestar general.

Manejar el estrés. El estrés crónico influye en varias funciones del organismo, incluidos mecanismos del intestino.

Evitar el tabaco. Fumar tiene efectos negativos amplios sobre la salud y también altera el equilibrio de la microbiota.

Todo esto conecta con un tema que tratamos la semana pasada: Epigenética y fertilidad, donde explicamos cómo los hábitos modifican la expresión de tus genes.

¿Los probióticos mejoran la fertilidad?

Aquí conviene ser claros. Los probióticos son microorganismos vivos que en ciertas circunstancias aportan beneficios a la salud, y existe un interés científico creciente por su papel en la salud reproductiva.

Dicho eso: hasta hoy no hay evidencia suficiente para afirmar que los probióticos, por sí solos, mejoren la fertilidad o aumenten las probabilidades de lograr un embarazo.

Su uso debe individualizarse y formar parte de la orientación de un profesional de la salud cuando corresponda. Desconfía de cualquier producto que prometa lo contrario.

Preguntas frecuentes

¿Me conviene hacerme un estudio de microbiota?

Los estudios de microbiota existen, pero su utilidad clínica en fertilidad todavía se está definiendo. Antes de invertir en uno, vale la pena revisar con tu médico si en tu caso aporta información que cambie decisiones.

¿Puedo mejorar mi microbiota solo con dieta?

La alimentación es la palanca más consistente que existe hoy. Una dieta variada y rica en fibra favorece la diversidad bacteriana, y esa diversidad es lo que se asocia con un mejor estado general.

Si tengo problemas digestivos, ¿afecta mi fertilidad?

No de manera directa ni automática. Lo que sí ocurre es que los cuadros digestivos persistentes pueden acompañarse de inflamación o alteraciones metabólicas, y esos sí son factores que vale la pena valorar dentro de un estudio integral.

¿Esto reemplaza un tratamiento de fertilidad?

No. Cuidar la microbiota mejora condiciones generales. Si hay una causa médica de fondo, necesita diagnóstico y tratamiento específicos.

En Ingenes, la fertilidad va mucho más allá del sistema reproductivo

Cada persona es distinta, y la fertilidad resulta de la interacción de factores biológicos, hormonales, metabólicos y de estilo de vida.

Por eso promovemos una evaluación integral que permite entender la salud reproductiva desde una perspectiva amplia, apoyada en diagnósticos de precisión, tecnología de alta especialidad y un equipo multidisciplinario.

La ciencia sigue ampliando lo que sabemos sobre la microbiota y su relación con la fertilidad. Si quieres entender qué factores están interviniendo en tu caso, una Primera Consulta es el punto de partida.

Fuentes consultadas

  • Microbial regulators of physiological and reproductive health in women of reproductive age. PubMed Central, 2025. pmc.ncbi.nlm.nih.gov
  • BMC Women's Health. Could the estrobolome have a role in endometriosis pathogenesis and infertility? Revisión sistemática, 2025. link.springer.com
  • National Center for Complementary and Integrative Health. Probiotics: What You Need To Know. nccih.nih.gov
  • Organización Mundial de la Salud. Alimentación sana. Nota descriptiva. who.int