Si llevas tiempo buscando a tu bebé o has vivido una transferencia que no logró implantarse, es normal que quieras entender con detalle lo que ocurre dentro de tu útero. Uno de los temas que quizá escuches en consulta es la endometritis crónica, una inflamación del endometrio que con frecuencia pasa sin síntomas evidentes.

A lo largo de esta nota te contamos qué es, cómo puede relacionarse con la implantación embrionaria, cómo se diagnostica y qué puedes hacer con esa información para decidir tu siguiente paso.

Endometritis crónica: qué es y qué significa para tu fertilidad

El endometrio es la capa que recubre el interior del útero y, cada mes, se transforma para poder recibir a un posible embrión. La endometritis crónica es una inflamación persistente y de bajo grado de este tejido. A diferencia de una infección aguda, que suele causar fiebre o dolor intenso, en la mayoría de los casos avanza de forma silenciosa y puede pasar desapercibida durante mucho tiempo. Conviene no confundirla con la endometriosis, en la que tejido parecido al endometrio crece fuera del útero.

Cuando aparecen síntomas, suelen ser discretos y fáciles de confundir con otras situaciones: sangrado ligero entre periodos, un flujo vaginal distinto al habitual, molestias pélvicas leves o dolor durante las relaciones sexuales. Muchas mujeres no notan ninguno de ellos, y por eso este diagnóstico surge con frecuencia mientras se estudia una dificultad para lograr un embarazo, sin que antes hubiera una molestia que lo anunciara.

Su origen se asocia principalmente con la presencia de bacterias en la cavidad uterina, un espacio que normalmente mantiene un ambiente muy controlado. Algunos antecedentes pueden relacionarse con ella, como infecciones ginecológicas previas, procedimientos dentro del útero o partos y pérdidas gestacionales anteriores, aunque en muchos casos no se identifica un desencadenante claro.

Recibir este diagnóstico no significa, por sí solo, que no puedas tener un bebé. Tampoco quiere decir que hiciste algo mal ni que tu útero haya dejado de funcionar. Se trata de un hallazgo que puede estudiarse, que en muchos casos tiene tratamiento médico y que le aporta a tu especialista información valiosa para planear los siguientes pasos.

Saber que existe la endometritis crónica te permite hacer mejores preguntas en consulta y entender por qué, en determinadas historias, vale la pena mirar con más atención el entorno donde el embrión necesita implantarse.

Endometritis crónica e implantación embrionaria: por qué el endometrio importa tanto

Para que ocurra la implantación embrionaria, el embrión y el endometrio necesitan coincidir en el momento adecuado. Durante unos pocos días de cada ciclo, conocidos como ventana de implantación, el endometrio desarrolla las condiciones que le permiten reconocer al embrión, permitir que se adhiera y sostener sus primeras etapas. A esta capacidad se le llama receptividad endometrial.

La endometritis crónica puede alterar ese entorno. Cuando hay una inflamación persistente, cambian la cantidad y el tipo de células del sistema inmunológico presentes en el endometrio, así como algunas señales químicas que regulan su comunicación con el embrión. Diversas investigaciones han observado que este ambiente inflamatorio puede interferir con la preparación del tejido y, en algunos casos, dificultar que el embrión logre implantarse o que el embarazo continúe.

Por esta razón, la endometritis crónica suele estudiarse con más atención en dos situaciones. La primera es la falla de implantación recurrente, es decir, varias transferencias embrionarias con embriones de buena calidad que no han logrado implantarse. La segunda es la pérdida gestacional recurrente. Algunos estudios han encontrado este diagnóstico con mayor frecuencia en estos grupos que en mujeres sin esos antecedentes, aunque las cifras varían bastante de una investigación a otra.

Aun así, la endometritis crónica explica solo una parte de la historia. La implantación depende también de la calidad y la composición cromosómica del embrión, de tu edad, de la preparación hormonal y de la forma de la cavidad uterina. Alteraciones como pólipos, adherencias o algunos fibromas uterinos pueden influir de manera parecida, y en ocasiones conviven varios factores al mismo tiempo. En El ambiente del útero también importa profundizamos en ese factor invisible.

Por eso, encontrar inflamación en el endometrio rara vez basta para explicar por sí misma una transferencia sin el resultado esperado. Lo que sí aporta es una pieza más del panorama, una que tu especialista puede integrar con el resto de tus estudios para entender con más claridad qué está ocurriendo en tu caso.

Manos sosteniendo una figura de papel del útero y los ovarios sobre fondo beige

La endometritis crónica se diagnostica con una biopsia del endometrio, muchas veces guiada por histeroscopia

Cómo se diagnostica la endometritis crónica

Como suele ser silenciosa, la endometritis crónica casi nunca se diagnostica por los síntomas. El estudio que la confirma es una biopsia endometrial: se toma una pequeña muestra del tejido que recubre el útero y se analiza en el laboratorio en busca de células plasmáticas, un tipo de célula del sistema inmunológico que normalmente no debería estar ahí. Para identificarlas con más precisión se utiliza una tinción especial, llamada inmunohistoquímica para CD138.

Esa muestra puede tomarse en consultorio, con una cánula delgada, o durante una histeroscopia, un procedimiento en el que se introduce una cámara muy fina por el cuello del útero para observar la cavidad por dentro. La histeroscopia permite ver signos que sugieren inflamación, como enrojecimiento del endometrio, pequeños puntos rojizos o micropólipos, y al mismo tiempo descartar otras alteraciones de la cavidad. Aun así, lo que se ve a través de la cámara orienta, y es la biopsia la que confirma.

En algunos casos el especialista también solicita cultivos o estudios para identificar las bacterias presentes. No todos los centros usan los mismos criterios para contar las células plasmáticas, y por eso el resultado siempre se interpreta junto con tu historia y el resto de tus estudios.

Cuándo acudir con un especialista en Medicina Reproductiva

Buscar una valoración especializada te da información concreta para decidir con más tranquilidad. Una consulta te ayuda a ordenar lo que ya sabes, a identificar lo que todavía falta por estudiar y a evitar repetir pasos que quizá no respondan tus dudas.

Puede ser un buen momento para acudir si te identificas con alguna de estas situaciones:

  • Has tenido dos o más transferencias embrionarias con embriones de buena calidad que no lograron implantarse.
  • Has vivido dos o más pérdidas gestacionales.
  • Llevas tiempo buscando a tu bebé y tus estudios básicos salen dentro de lo esperado, una situación que a veces se describe como infertilidad sin causa aparente.
  • Tienes sangrado entre periodos, flujo inusual o molestias pélvicas persistentes y planeas iniciar un tratamiento de reproducción asistida.
  • Tienes antecedentes de infecciones ginecológicas o de procedimientos dentro del útero.

Si la endometritis crónica se confirma, el manejo suele basarse en un tratamiento con antibióticos que tu especialista indica de acuerdo con tu caso. En algunas situaciones se repite la biopsia para comprobar que la inflamación se resolvió antes de programar una nueva transferencia. Diversos estudios han observado mejores tasas de implantación en mujeres tratadas frente a quienes no recibieron tratamiento, aunque la investigación continúa y la respuesta puede variar de una persona a otra. Por eso es importante evitar la automedicación y tomar cada decisión con acompañamiento médico.

En Ingenes, este análisis forma parte de una visión más amplia. Nuestros especialistas en Medicina Reproductiva revisan tu historia, tus estudios previos y la forma en que tu cuerpo ha respondido a tratamientos anteriores, y suman la perspectiva genética y metabólica cuando tu caso lo requiere. A partir de ahí pueden recomendar estudios del endometrio, ajustar la preparación para una transferencia o considerar tratamientos como la FIV.

Nuestra primera consulta está pensada precisamente para ese primer paso: conocer tu historia, integrar la información que ya tienes y definir qué hace falta evaluar.

Preguntas frecuentes

¿La endometritis crónica es lo mismo que la endometriosis?

No. La endometritis crónica es una inflamación persistente del endometrio, la capa que recubre el interior del útero. La endometriosis es una condición en la que tejido parecido al endometrio crece fuera del útero. Se diagnostican y se tratan de forma distinta.

¿La endometritis crónica tiene síntomas?

En la mayoría de los casos, no. Cuando aparecen, son discretos: sangrado ligero entre periodos, flujo distinto al habitual, molestias pélvicas leves o dolor en las relaciones sexuales. Por eso suele detectarse mientras se estudia una dificultad para lograr el embarazo.

¿Cómo se confirma el diagnóstico?

Con una biopsia del endometrio que se analiza en busca de células plasmáticas, con una tinción llamada CD138. La muestra puede tomarse en consultorio o durante una histeroscopia, que además permite observar la cavidad uterina por dentro.

¿Tiene tratamiento?

Sí. Suele tratarse con antibióticos indicados por el especialista y, en algunos casos, se repite la biopsia para confirmar que la inflamación se resolvió antes de una nueva transferencia. Es importante no automedicarse.

¿Si tengo endometritis crónica no voy a poder tener un bebé?

No necesariamente. Es un hallazgo que puede estudiarse y tratarse, y que aporta información para planear los siguientes pasos. La implantación depende de varios factores, como la calidad del embrión, tu edad y la preparación del endometrio.

Entender tu endometrio antes de volver a intentarlo

La endometritis crónica suele ser silenciosa, y justo por eso conviene conocerla. Una inflamación que no da señales puede cambiar el entorno donde el embrión busca implantarse, y entenderlo te permite mirar tu historia con información en lugar de suposiciones.

Si has vivido transferencias que no lograron implantarse o pérdidas que todavía duelen, date el tiempo de preguntar qué más puede estudiarse. A veces el siguiente paso consiste en entender mejor tu endometrio antes de volver a intentarlo, y esa pausa también forma parte del camino.

Cuando sientas que es tu momento, en Ingenes estaremos para escucharte y acompañarte, con la ciencia de nuestro lado y con la mirada puesta en lo que más deseas: tu bebé.

Fuentes consultadas

  • Cleveland Clinic. Endometritis: Causes, Symptoms, Diagnosis & Treatment. my.clevelandclinic.org
  • Kimura F. et al. Review: Chronic endometritis and its effect on reproduction. Journal of Obstetrics and Gynaecology Research, 2019. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  • Cicinelli E. et al. Prevalence of chronic endometritis in repeated unexplained implantation failure and the IVF success rate after antibiotic therapy. Human Reproduction, 2015. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov