Cada 4 de febrero, el Día Mundial Contra el Cáncer nos recuerda algo muy humano: detrás de cada diagnóstico hay una persona, una historia y planes que siguen existiendo. Y entre esos planes, para muchas mujeres (y también para muchos hombres), está uno que pesa en silencio: poder tener un bebé después del tratamiento.
En Ingenes, acompañamos a pacientes que llegan con una idea clara: quieren enfocarse en su salud hoy, pero sin cerrar la puerta a su futuro. Por eso, hablar del cáncer en este día no solo es hablar de prevención y detección: también es hablar de información oportuna, decisiones con guía médica y de cómo proteger lo que aún importa.
Este enfoque está alineado con el mensaje global de la campaña 2025–2027 del Día Mundial Contra el Cáncer, que pone en el centro a cada persona y su experiencia única.
¿Qué es el Día Mundial Contra el Cáncer y por qué importa?
El Día Mundial Contra el Cáncer es una iniciativa internacional que se observa cada 4 de febrero para crear conciencia, impulsar prevención y movilizar acciones que mejoren la atención y reduzcan la carga del cáncer. Es liderado por la Unión Internacional Contra el Cáncer (UICC) y se estableció en el año 2000.
Un día para hablar de lo que muchas personas no se atreven a preguntar
En la práctica, el cáncer no solo se vive en consultas y tratamientos. También se vive en preguntas que a veces se postergan:
- “¿Esto va a afectar mi fertilidad?”
- “¿Todavía podré tener un bebé después?”
- “¿Tengo tiempo de hacer algo antes de empezar?”
Y aunque estas preguntas pueden sentirse difíciles, son importantes. Porque hay tratamientos oncológicos que pueden afectar la función ovárica o testicular, y algunas medidas de preservación de fertilidad se consideran mejor antes de iniciar ciertas terapias.
Cáncer y fertilidad: lo que puede pasar (sin alarmismo)
No todos los tratamientos tienen el mismo impacto ni todas las personas responden igual. Lo más útil es entender el panorama general: algunos tratamientos pueden afectar la fertilidad de manera temporal y otros de forma permanente, dependiendo del tipo de medicamento, dosis, edad, zona de radiación y condiciones previas.
¿Por qué los tratamientos pueden afectar la fertilidad?
De forma simple, porque pueden impactar:
- Ovarios (cantidad y función de óvulos, riesgo de insuficiencia ovárica).
- Útero (en algunos casos, si hay radiación en pelvis, puede afectar el ambiente uterino).
- Testículos (producción y calidad espermática, según tratamiento).
- Ejes hormonales (glándulas y hormonas que regulan ciclos y ovulación).
La clave aquí no es asumir lo peor, sino hacer lo correcto: evaluar riesgos y opciones con un equipo que entienda ambos mundos: oncología y reproducción.
Lo más valioso suele ser el tiempo (y la información clara)
En preservación de fertilidad hay una idea que se repite en guías clínicas: hablar del tema temprano y referir a especialistas lo antes posible cuando la persona está en edad reproductiva o lo desea.
¿Cuándo conviene hablar de preservación de fertilidad?
Idealmente, al momento del diagnóstico o antes de iniciar tratamiento, porque muchas estrategias (como congelación de óvulos o embriones) se planifican mejor antes de quimio, radiación o terapias que afecten ovario/testículo.
Esto no significa retrasar tu tratamiento oncológico sin criterio. Significa que, con coordinación médica, muchas veces se puede evaluar rápido y actuar a tiempo.
Opciones comunes de preservación de fertilidad que se consideran en la práctica
En Ingenes, cuando una paciente llega con diagnóstico oncológico, el objetivo es acompañarla con información clara y opciones realistas, siempre en coordinación con su equipo tratante.
A continuación, te compartimos estrategias de preservación que suelen mencionarse en fuentes médicas de referencia y guías clínicas, y que se valoran según el caso:
Congelación de óvulos
La congelación de óvulos busca preservar óvulos para uso futuro. En mujeres, organizaciones como la American Cancer Society describen esta opción como parte de la preservación de fertilidad, junto con embriones y tejido ovárico.
¿Cuándo se considera?
- Cuando se desea preservar fertilidad antes de iniciar terapias con riesgo para ovario.
- Cuando se busca una opción sin necesidad de crear embriones en ese momento.
Congelación de embriones
Es una opción que implica crear embriones en laboratorio (mediante fecundación in vitro) y preservarlos para el futuro. La American Cancer Society incluye esta alternativa dentro de preservación de fertilidad.
¿Cuándo se considera?
- Cuando existe una decisión clara sobre el uso de espermatozoides (pareja o banco) y el plan clínico lo permite.
Congelación de tejido ovárico
En ciertos escenarios, puede considerarse la preservación de tejido ovárico. Fuentes clínicas describen este enfoque como una vía para preservar potencial reproductivo, considerando también que su indicación depende del tipo de cáncer y la seguridad médica del caso.
Punto importante: en algunas neoplasias existe una consideración teórica sobre el riesgo de reintroducir células malignas al reimplantar tejido, por lo que la selección de casos y la coordinación con oncología es esencial.
Preservación de fertilidad en hombres
Para muchos hombres, la preservación puede incluir congelación de semen antes del tratamiento. La información general de preservación de fertilidad en cáncer suele incluir opciones para proteger material reproductivo previo a terapias que puedan afectar la producción espermática.
Más allá de la técnica: el acompañamiento emocional también importa
Cuando alguien recibe un diagnóstico de cáncer, el foco inmediato suele ser “empezar cuanto antes”. Y es correcto. Pero eso no quita que, en paralelo, muchas personas vivan un duelo anticipado por lo que podría cambiar en su vida.
Por eso, hablar de fertilidad con sensibilidad no es un extra: es parte de una atención humana. Y justamente eso es lo que subraya la campaña actual del Día Mundial Contra el Cáncer: una atención centrada en la persona, no solo en el diagnóstico.
Tener un plan también es una forma de calma
Para algunas mujeres, preservar óvulos o embriones no es solo una decisión médica: es recuperar un poco de control en medio de algo que se siente incierto. Y para otras, incluso si no eligen preservar, escuchar opciones claras les ayuda a no quedarse con la sensación de “nadie me lo dijo”.
Preguntas frecuentes que escuchamos en consulta (y que vale la pena responder)
“¿Todas las personas con cáncer pierden la fertilidad?”
No. El impacto varía según el tipo de tratamiento, dosis, edad y órganos involucrados. Puede ser temporal o permanente.
“¿Puedo hablar de esto aunque mi prioridad sea empezar tratamiento ya?”
Sí. De hecho, las guías clínicas recomiendan abordar el tema temprano y, si existe interés o incluso duda, referir a especialistas lo antes posible.
“¿Qué pasa si ya empecé tratamiento?”
Aun así puede haber evaluación y conversación sobre opciones. La guía actualizada de ASCO también menciona incorporar preservación y salud reproductiva en la etapa de supervivencia y después del tratamiento.
“¿Cómo sé qué opción es para mí?”
La respuesta depende de tu diagnóstico, tu tratamiento, tus tiempos y tu historia clínica. Por eso es tan importante que la evaluación sea personalizada y coordinada con tu oncólogo(a).
Conclusión
En el Día Mundial Contra el Cáncer, el mensaje no es solo “concientizar”: es recordar que el futuro también existe, incluso mientras enfrentas un diagnóstico. Si hoy estás en ese punto —o acompañas a alguien que lo está— vale la pena saber esto: hay tratamientos que pueden afectar la fertilidad, pero también hay caminos médicos para proteger opciones y tomar decisiones con calma, información y equipo.
En Ingenes, este acompañamiento se vive con un objetivo claro: ayudarte a cuidar tu salud sin renunciar a tu deseo de tener un bebé cuando llegue el momento indicado. Si estás por iniciar tratamiento oncológico o recién recibiste un diagnóstico, acercarte pronto a una evaluación puede marcar una diferencia enorme: te permite entender riesgos, tiempos y alternativas, y construir un plan alineado a ti.